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¡He sido vegana durante 25 años gracias al pescetarianismo!

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Toni Shephard ha sido una defensora de los derechos de los animales durante más de 25 años y ha trabajado para PETA, Animal Aid, Viva y la League Against Cruel Sports. En esta entrada, Toni nos cuenta cómo fue su proceso de transición que la llevó al veganismo.

Comillas[2] Caminar a través de charcos de sangre entre cadáveres de cerdos, vacas y pollos colgados en la sala de matanza fue parte de mi infancia. Jamás lo pensé dos veces.

Me crié en el norte de Canadá, donde los inviernos son tan fríos que carámbanos se forman en las fosas nasales cuando sales al exterior. Mi padre era un carnicero y comer carne era parte de mi vida diaria, así como el conocimiento de que la carne proviene de animales muertos. Caminar a través de charcos de sangre entre cadáveres de cerdos, vacas y pollos colgados en la sala de matanza fue parte de mi infancia. Jamás lo pensé dos veces.

Eso cambió cuando tenía ocho años y visité una granja por primera vez; estaba traumatizada. No podía creer que los animales con los que estaba jugando, a los que estaba alimentando y abrazando, iban a terminar en el plato de alguien, y podría incluso ser el mío. Lloraba mientras le decía a mi madre que no quería comer carne nunca más, pero ella insistió en que me iba a morir si no lo hacía. A los ocho, por supuesto, no me enteré de nada diferente.

Comillas[2] A los 15 años, durante una clase de nutrición escolar, me enteré de que es perfectamente posible estar sano prescindiendo de comer carne. Corté la carne de inmediato, toda la carne: carne de res, cerdo, pollo y pescado. Me hice vegetariana.

Con el tiempo descubrí la verdad. A los 15 años, durante una clase de nutrición escolar, me enteré de que es perfectamente posible – y de hecho bastante fácil – estar sano prescindiendo de comer carne. Corté la carne de inmediato, toda la carne: carne de res, cerdo, pollo y pescado. Me hice vegetariana. Este fue un gran paso ya que no conocía a ningún otro vegetariano, salvo por una pareja de ancianos que tenía una tienda de alimentos saludables adornada con pinturas de manos orando y los Diez Mandamientos. Realmente no me identificaba con ellos.

Comillas[2] No hace falta decir que mi vegetarianismo no duró mucho; dentro de seis meses comencé a comer carne de nuevo. Me sentí mal por ello al principio, pero después de unos meses comer carne era parte normal de mi vida de nuevo.

Nadie en mi círculo social era vegetariano o incluso simpatizante de la idea; de hecho, la mayoría de mis amigos se burlaban de mí por ello. Y las reuniones familiares eran increíblemente difíciles, ya que nadie sabía qué cocinar para mí; yo era una carga. No hace falta decir que mi vegetarianismo no duró mucho; dentro de seis meses comencé a comer carne de nuevo. Me sentí mal por ello al principio, pero después de unos meses comer carne era parte normal de mi vida de nuevo.

Habiendo pasado un año más o menos, me encontré con una revista de PETA en la tienda de discos local. Llena de imágenes de granjas industriales, me inspiró a renunciar a la carne una vez más, solo que esta vez continué comiendo pescado. No porque haya pensado que los peces eran incapaces de sentir dolor, sino que porque me di cuenta que al cambiar mi dieta por etapas había más posibilidades de producir un éxito duradero. Y funcionó.

Las reuniones familiares eran más fáciles porque el anfitrión podía servir mariscos. Debates con mis amigos eran más fáciles porque podría apuntar a las atrocidades de la agricultura industrial en defensa de mi dieta y pocos podrían estar en desacuerdo. Y si soy honesta, la transición lo hizo más fácil para mí porque me encantaba la carne, y el abandono de la misma dejó un enorme agujero en mi plato y el pescetarianismo llenaba ese hueco mientras que aprendía a cocinar con lentejas, garbanzos y tofu.

Siempre supe que mi etapa pescetariana era temporal, el primer paso en mi camino hacia el vegetarianismo, y después de un año ya estaba dispuesta a dejar de comer animales acuáticos también. Nunca he mirado atrás. Dos años más tarde me hice vegana, o más bien, tomé el primer paso hacia el veganismo, al decidir no consumir productos lácteos o huevos en casa. Ser vegano cuando estaba fuera de casa fue más difícil, por tanto tardó para mí un año más alcanzar esa meta. Eso fue hace 25 años y todavía soy una feliz y sana vegana.

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Comillas[2] No me avergüenzo de mi pasado pescetariano. Y aunque no puedo saber si la segunda vez podría haberlo logrado sin la etapa anterior y yendo directo con el vegetarianismo, sé que habría sido más difícil para mí y los que me rodean.

Mi historia no es única; la gran mayoría de mis amigos veganos comenzaron como consumidores de carne que llegaron al veganismo gradualmente. La única excepción es un amigo que se crió vegetariano; nadie que yo conozca fue directamente de comer carne al veganismo, al menos nadie que todavía sea vegano. Al igual que cualquier cambio hábito y – con más razón – cambio de estilo de vida, es más fácil hacerlo por etapas. Y mientras más fácil sea el proceso, más éxito tendrán las personas que lo intentan.

No me avergüenzo de mi pasado pescetariano. Y aunque no puedo saber si la segunda vez podría haberlo logrado sin la etapa anterior y yendo directo con el vegetarianismo, sé que habría sido más difícil para mí y los que me rodean. En cambio, creo que mi transición hizo que el cambio pareciese fácil y factible, ¡y tengo dos hermanas y dos hermosas sobrinas veganas para demostrarlo!

Comillas[2] He pasado los últimos 25 años de mi vida luchando por los animales y creo que he ayudado a muchos, pero si alguien me hubiese dicho a los 16 años que ser pescetariana era una pérdida de tiempo, una hipocresía o una excusa para no ser vegana, mis buenas acciones podrían haberse detenido allí.

La moraleja de mi historia es que el reducetarianismo, el pescetarianismo y el ovolactovegetarianismo son pasos útiles en el camino hacia el veganismo – si nosotros los veganos permitimos que lo sea. He pasado los últimos 25 años de mi vida luchando por los animales y creo que he ayudado a muchos, pero si alguien me hubiese dicho a los 16 años que ser pescetariana era una pérdida de tiempo, una hipocresía o una excusa para no ser vegana, mis buenas acciones podrían haberse detenido allí. Así que me alegro de que no hubiese veganos prejuiciosos en mi ciudad del norte de Canadá en ese entonces; y espero que nunca los haya.

Artículo original: http://veganstrategist.org/2015/12/08/ive-been-vegan-for-25-years-thanks-to-pescetarianism/

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